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MESA REDONDA 1997 ECOLOGIA DE LA SELVA MAYA Y EL PILAR por Archie Carr III Versión en español por Carol Miller y José Antonio Montes El Pilar es un sitio arqueológico maya en gran escala y cuyos monumentos se ubican a ambos lados de Belice y Guatemala. El sitio asimismo ofrece la oportunidad de explorar el concepto del "uso múltiple" de los recursos naturales de la selva maya, de una manera jamás antes intentada. De resultar exitosas tales investigaciones, ello traería beneficios a tres países: Belice, Guatemala y México. Estos tres países tiene la responsabilidad directa de la administración de la selva maya, la masa boscosa continua más grande de Mesoamérica.. Como es el caso con muchos de los tesoros arqueológicos dentro de la selva maya, El Pilar se encuentra rodeado de un extenso bosque primario del lado de Guatemala. Del lado de Belice, la masa boscosa queda confinada a la periferia inmediata de las estructuras arqueológicas. Fuera de los confines de la reserva, la vegetación forestal se transforma en campos agrícolas. Así, podemos observar que toda el área hacía el lado este de la línea divisora norte-sur se encuentra afectado por la ocupación humana. El sitio en sí, está bajo la protección de dos países. Para Belice, El Pilar representa una Reserva Arqueológica Designada. Mientras que para Guatemala, El Pilar, como es el caso de todos los sitio arqueológicos, se considera parte del patrimonio nacional y bajo la jurisdicción del Instituto de Antropología e Historia. En Guatemala, además, el bosque que rodea el sitio se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM) y por ello bajo la jurisdicción de la Comisión Nacional de Areas Protegidas. Visualizando simultáneamente ambos lados, es posible ubicar el sitio de El Pilar , en términos ortodoxos de administración de parques, como una zona núcleo rodeada de una zona de amortiguamiento que puede ser destinada a la conservación de la diversidad biológica y a la investigación y el desarrollo. En años recientes, la investigación arqueológica especializada en El Pilar, ha confirmado indicios de una serie de patrones económicos dentro de la organización social del maya antiguo. Aunque resulta claro el papel desempeñado por el maíz, abundante en la dieta de la abultada población durante el Período Clásico, también se ha comprobado la presencia de una gran variedad alimenticia en la dieta, mediante la utilización de otros productos extraídos del bosque. Esta riqueza de alimentos, fibras, materiales para la construcción, combustibles, cada uno de ellos esenciales para la vida de los mayas, se ha podido estudiar, gracias al análisis de la arqueología doméstica periférica en El Pilar.
Los mayas, gozaban de un amplio conocimiento en cuanto al potencial del uso de la tierra, entre sus consideraciones, la química y estructura del suelo, ángulo de inclinación del terreno, drenaje, microclima, carácter del bosque y orden ecológico. Sobre esta base los mayas desarrollaron usos complejos y estratégicos del suelo. ¿ Cuáles serían las lecciones a aprender heredadas de los mayas del pasado y aplicables a la supervivencia de la sociedad contemporánea? ¿ Lograron los mayas un equilibrio con la naturaleza? A diferencia de los desiertos de la Mesopotamia o de los centros Mediterráneos de las grandes civilizaciones pasadas, la selva maya sigue siendo uno de los grandes bosques dentro de la ecología de los neotrópicos. Los mayas no obstante, como cultura, dejaron de existir. Independientemente de la paradoja, el fenómeno del uso sofisticado de la tierra en la selva maya se mantuvo durante varios siglos; y así sirvió para sostener una población de gran densidad en el continente americano. Un conjunto de investigadores que trabaja del lado beliceño de El Pilar ha logrado establecer el modelo activo de un núcleo familiar, inspirado en aquel empleado por el maya antiguo. Valioso tanto por lo que ilustra, además por lo que revela, el sitio arqueológico incluirá plantíos de productos básicos, como el maíz. Además, en la periferia de las viviendas, plantas medicinales, ornamentales y de uso diverso. En un concepto mas amplio, este modelo tendrá una huerta agroforestal del tipo utilizado por los pueblos del pasado. El concepto implica el uso calculado del bosque, no sólo cerca del patio de la casa sino también a escalas mayores. De hecho hemos verificado el uso, por parte del maya de antaño de plantas y árboles de acuerdo un plan preconcebido y comparable a las técnicas modernas de aprovechamiento forestal. Para lograr eso los jardines fueron enriquecidos por el hecho de plantar árboles con propiedades deseables. Además se removían las plantas que interferían con los propósitos del agricultor, lo que daba a las primeras una ventaja competitiva. Con esa noción del jardín forestal cabe suponer también la rotación de la milpa, es decir el plantío alternado, así como la presencia de una temporada de corte y quema a cambio de otra de recuperación, todo lo que implica un mosaico de bosque en distintas etapas de recuperación. Debemos de asumir que en efecto los mayas sabían lo que la ciencia ecológica reconoce hoy en día, que el bosque joven produce más que el bosque maduro. Si la evidencia sugiere que los mayas conocían este principio, lo practicaban entonces de forma consciente o inconsciente ?
Hasta ahora no se ha verificado el uso por parte de los mayas de grandes animales domesticados. Sus proteínas, además de aquellas provenientes del maíz, el frijol y otras cosechas; tienen que haberse derivado del aprovechamiento de los recursos silvestres. Por lo mismo, podemos considerar el uso plausible de la vida del bosque como parte de la administración consciente del entorno natural y del aprovechamiento de esos recursos. El paisaje maya, en base a nuestras investigaciones, nunca fue un mar de cultivos de maíz. Eran desconocidas las plantaciones en gran extensión, incluso para alimentar esa vasta humanidad, calculada durante el período Clásico en unos 3 millones de almas. Más bien funcionaba la selva a manera de un mosaico, una vegetación que abarcaba desde campos abiertos hasta selva cerrada.
De hecho, asumimos la existencia de milpas, barbechos, bosque en recuperación y bosque, como los elementos dominantes. Más que plantaciones extensas. Si a esto agregamos la ausencia de armas modernas podemos colegir una abundancia de vertebrados silvestres que hoy día se les considera en peligro de extinción. En El Pilar se pueden poner a prueba estas observaciones e hipótesis, en parte gracias a las provisiones legales en ambos países en cuanto al uso de la tierra en el entorno del sitio arqueológico. Ello permite aplicar propuestas de largo plazo con beneficio directo para las comunidades aledañas así como información científica de inapreciable valor.
Para fines de la creación de un parque contiguo hemos sugerido un área de varios miles de hectáreas, a ambos lados de la frontera para lograr así un paisaje experimental. Además se busca atraer a las comunidades en ambos lados de la frontera para que se conviertan en parte integral del proyecto. Pretendemos estudiar los recursos principales de la naturaleza, como serían por ejemplo, la distribución de las semillas, patrones de polinización, migración de los animales; para luego proceder hacia programas deliberadamente planeados: tala controlada de los árboles acorde a concesiones forestales y modificaciones voluntarias a los sistemas de pastizaje del ganado. Tenemos como finalidad, respaldada en una comunidad científica consciente de las necesidades de la población, la autosuficiencia eventual de la comunidad.
Para ello se visualiza, en el núcleo del polígono protegido en ambos países, zonas arqueológicas también protegidas. Se espera que el potencial académico, la investigación arqueológica tradicional, la ecología del paisaje y el uso racional de la tierra, se traduzcan en un incremento en el prestigio de El Pilar. Y de gran importancia, esto traerá nuevas y muy necesarias inversiones a esta empobrecida región.
PLAN DE MANEJO DE EL PILAR INDICE
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